Y después de unos días de descanso , llegó la Nochevieja. Para la cena, de primero le pedí a Luca sus lentejas. En Italia es tradición comerlas esa noche, con puré de patata y cotechino , un fiambre cocido. Allí en realidad no se come un plato de lentejas, sino como una tapita . Esta vez no puso el cotechino, pero el puré no se lo perdoné (ni mi padre, que le encanta). De segundo hizo scaloppine con setas. ¡Estaba deliciosa! Tiernísima y con mucho sabor a setas. Lo acompañó de unos tomatitos cherry confitados, que contrastaban con la carne y le daban un toque "fresco". De postre, además de algún turrón, Luca volvió a hacer struffoli (los que parecen garbanzos) y ricciarrelli (pero esta vez con avellanas en vez de almendras). ¡Y a por las uvas! Tanto Luca como yo las comemos con piel y pepitas. ¡Esperando las campanadas! Y para Año Nuevo, preparamos unos entrantes: endivias con una salsa de mostaza y miel, bacalao ahumado y una picada de avellana (esta vez la endivia salió ...
Algunos aspectos de mi vida con mi pareja, que es cocinero, y además napolitano. ¡No todo es comida y "tarantella"!