Ayer hice ayuno. Bueno, quien dice "ayuno", dice saltarse la comida de mediodía. Me tocó hacer unas pruebas médicas por la tarde, que requerían varias horas sin comer. Y Luca tampoco comió por solidaridad (no era necesario, pero... ¡mua!). Llegamos tarde a casa, y para cenar hicimos unos palitos de pescado en el horno, con la salsa que sobró de la pizzas que hizimos en casa de mis primos, y las gambitas que sobraron de los cavatelli que hizo Luca para el libro de recetas. ¡Al ajillo! ¡Viva la cocina de aprovechamiento! ¡Los dos platos estaban deliciosos! Y hoy, pues una ensalada para comer, siguiendo nuestra alimentación habitual... A ver quién encuentra el ingrediente últimamente siempre presente ... Por cierto, ayer me enteré (o quizás ya lo sabía y no lo recordaba) de que a Luca... ¡no le gustaba la mostaza! (sí, sí... lo habéis leido bien). Algo similar le ha pasado con varias cosas desde que vino a vivir aquí: el gazpacho, el aguacate, el pimentón, la Coca-Cola Zero, e...
Algunos aspectos de mi vida con mi pareja, que es cocinero, y además napolitano. ¡No todo es comida y "tarantella"!