Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de junio, 2020
Primeros y segundos

Sant gastro-Joan

Siguiendo con sus experimentos , Luca hizo un pan de yuca (o mandioca) que le quedó bueno, bueno (¡esta vez sí!). Yo no recuerdo haber comido yuca antes. Queda como una especie de patata. Y el día de Sant Joan, Luca preparó una cena... no, ¡una cenaza de lujo! En el balconcito que tenemos, con los fuegos artificiales de fondo, en la noche más corta del año, empezó el desfile de platos (acompañados por un vermouth  muy bueno que le habían regalado): Primero cozze gratinate (mejillones gratinados). Luego unas gambas de Palamós a la plancha con ajo y perejil. Después vongole alla marinara (almejas a la marinera). Y para acabar, la coca de Sant Joan, ¡claro! Una comprada y la otra hecha en casa. Vamos, ¡una perfecta velada! Y ahora toca unos días de vacaciones fuera. Cambiar de aires (que apetece mucho tras el confinamiento), desconectar, descansar, pasear, visitar... ¡y comer!

Experimentos...

Vamos retomando las fotos para el libro, hoy: anelli di calamari fritti . ¡Qué buenos están! Como ha dicho Luca: "¿Por qué todo lo bueno es malo?" (refiriéndose a harina, frito, sal... aunque en realidad hay cosas mucho peores). Siguiendo con su obsesión actual, Luca va haciendo cosas que no sean perjudiciales para la salud . Probó a hacer un pastel con coco rallado, plátano, huevos, limón, sin azúcar, ni harina, ni edulcorantes... Y efectivamente, resultó nada perjudicial para la salud. Más que nada porque no se podía comer. Eso sí, ¡sanísimo! Las semillas y cereales hay que dejarlos en agua para que suelten los antinutrientes. Me parece bien. Lo único es que con las pipas de calabaza, que hemos probado hoy, casi no sabían a nada y la textura parecía un poco de silicona. Pero bien, bien. Y hoy, otro experimento: pastel de arroz (en remojo 24h), leche de coco, limón, huevos, y un poco de miel, sin azúcar, ni harina, ni edulcorantes... ni sabor. ¡Este sí que se puede comer! N...

Es obsesión.

Bueno, bueno, bueno... han pasado 5 días desde la última entrada. Hemos tenido unos días moviditos , pero intentamos volver a la normalidad. Entre otras cosas, ¡ha sido el cumple de Luca! Pero no un cumple normal, no. Ha sido un cumple en Fase 2 de desescalada . Fuimos a dar un paseo, y convencí a Luca de comprar algo fuera y traerlo a casa, así no tenía que cocinar él (que era su idea). No había muchas opciones disponibles, y al final comimos fuera. ¡Por primera vez desde febrero! Tras intentar en varios de los restaurantes que conocemos, incluso en el de Marc Ribas (todos cerrados), comimos en Olivetti, en la plaza donde está el Ayuntamiento de Terrassa, que también nos gusta. Mascarillas... gel desinfectante... mesas que no se podían ocupar para mantener distancias... No comimos nada "especial", pero acostumbrados a la comida sana y a no salir durante el confinamiento por el COVID-19, ¡nos supo todo a gloria! Y una vez en casa, merendamos uno de los pasteles que hizo Luca...

Un buen día para un rico experimento (aunque siempre lo es).

Ya me estoy enganchando a esto del blog. Aunque estos últimos días, el cocinero no ha hecho ninguna receta para el libro... He tenido que decirle lo de: "Cariño, tenemos que hablar...". Pero en versión gastronómica , claro. Y hemos tenido nuestra usual comida sana, combinada con sus ataques creativos. Hace tiempo que no comemos carne blanca de cerdo, así que: unos lomos a la plancha con setas.   El pescado no es nuestro ingrediente principal favorito. Ni el segundo. Ni el séptimo... A mí no me gusta lo que yo llamo "sabor a pescado", y que a veces parece que sólo yo entiendo lo que quiere decir... Y además Luca y yo compartimos cierta espinafobia . Peeeroooo... A Luca se le ocurrió la brillante idea de comprar... ¡trucha! Al oír esa palabra, me vino a la mente las truca con jamón que cocinaba mi madre de vez en cuando. Yo me comía el jamón. Bueno, y alguna parte (más o menos) sin espìnas. Y recuerdo PERFECTAMENTE que en casi todas partes había muchas espinas. Monton...

A-choux... ¡Salud!

Sí, vaya título, ya lo sé... no se me ocurría nada... En fin... Hoy Luca ha salido a comprar. Quería salvia para una de las recetas, ¡y no ha habido manera! ¿Por qué no se usa mucho aquí la salvia, con el buen sabor que da? Y de camino a la compra, mientras yo trabajaba (en casa), se ha tomado su primer café en bar desde marzo. Hoy hemos acabado el polpettone, que para comer ha estado acompañado de unas setas. Y por la tarde ha preparado el set de fotografía para la receta de la pasta choux . La de los profiteroles de ayer. Yo, en mi ignorancia culinaria, no había ni oído eso de pasta choux  (que es francesa, como se adivina por el nombre). Y resulta que es la masa para los profiteroles, lionesas, éclairs y similares. Por cierto, pensaba que la diferencia entre lionesa y profiterol era sólo que el profiterol es más pequeño, pero he  descubierto  que además la lionesa se abre por la mitad para rellenarla (de nata, crema, trufa, o lo que sea...), mientras que los profi...

Por sorpresa.

Pues sí... hoy no había previsión de hacer ninguna nueva receta para el libro (aún había que acabar la  parmigiana y el  polpettone , antes de cocinar de nuevo)... pero, de repente, Luca se ha levantado de golpe del sofá y ha dicho: "Voy a hacer los profiterol " (una de las recetas en lista de espera ). Yo le he mirado con cara entre sorpresa y gula: "¿Y eso?". "Tengo que usar la nata que sobró de la pannacotta ". Qué lástima, ¿verdad? A mí siempre me ha encantado la nata. Soy más de nata que de chocolate. ¡Aunque también me gusta el chocolate, ¿eh?! Así que esos profiterol (en italiano es igual en singular que en plural) han sido muuuuuuuuuuy bienvenidos. Y claro, ¡aún quedan para mañana! Qué lástima, ¿verdad?

Dos de cuatro.

Entre ayer y hoy, cuatro platos más para el libro. No está mal. Cámara para arriba, cámara para abajo... Con las almejas que quedaron de hace dos días, ayer hizo spaghetti alle vongole . La primera vez que lo probé, hace unos años, en un restaurante de Nápoles con Luca, ¡me encantaron! Y aquí Luca ya los ha hecho algunas veces. Y un postre que NUNCA me había cocinado: pannacotta con coulis de frutos rojos. Su excusa siempre ha sido que es un postre que no le gusta. Bueno... ayer resulta que no es que no le guste, sino que lo ve muy simple... ¡Con lo buenísimo que le quedó! Hoy un clásico: la parmigiana . Berenjena, salsa de tomate, mozzarella , parmigiano ... Y para cenar: polpettone . Otro que no había probado nunca (ni siquiera en casa de la mamma de Luca). Yo me imaginaba una albóndiga grande, como parte de algún plato (como la pilota de la escudella ), pero no es así exactamente... es muy grande, y alargada... y es un plato en sí mismo. ¡Ya tenemos comida para un par de días!

Ayuno con "premio".

Ayer hice ayuno. Bueno, quien dice "ayuno", dice saltarse la comida de mediodía. Me tocó hacer unas pruebas médicas por la tarde, que requerían varias horas sin comer.  Y Luca tampoco comió por solidaridad (no era necesario, pero... ¡mua!). Llegamos tarde a casa, y para cenar hicimos unos palitos de pescado en el horno, con la salsa que sobró de la pizzas que hizimos en casa de mis primos, y las gambitas que sobraron de los cavatelli que hizo Luca para el libro de recetas. ¡Al ajillo! ¡Viva la cocina de aprovechamiento! ¡Los dos platos estaban deliciosos! Y hoy, pues una ensalada para comer, siguiendo nuestra alimentación habitual... A ver quién encuentra el ingrediente últimamente siempre presente ...  Por cierto, ayer me enteré (o quizás ya lo sabía y no lo recordaba) de que a Luca... ¡no le gustaba la mostaza! (sí, sí... lo habéis leido bien). Algo similar le ha pasado con varias cosas desde que vino a vivir aquí: el gazpacho, el aguacate, el pimentón, la Coca-Cola Zero, e...

El Chef progresa adecuadamente...

Ayer, para cenar, Luca hizo tortilla. Pero tortilla a la española. O, bueno (ahora que no me ve), una tortilla casi a la española... De hecho ha sido un avance, porque hace unas semanas hizo un intento . ¡Y ahora ya ha sido un casi ! Para mi gusto le faltaba patata o le sobraba huevo. O las dos cosas. Bueno, y le faltaba muuuuuuuuuucha cebolla, ¡que casi ni se notaba! (sí, yo soy de los que les encanta con cebolla, y al menos se la puso, aunque no se notara...). Ya le dí las indicaciones pertinentes para la próxima... Eso sí, estaba muy buena (que todo hay que decirlo). No la acabamos, y lo complementamos con unas alcachofas al horno (que hice yo, y también estaban muy buenas, aunque casi todas eran de las redonditas y apelotonadas , que no son las que mejor quedan). Y hoy Luca me ha sorprendido con un platillo muy sencillo, pero que le ha quedado supersabroso. Básicamente: pollo, tomatitos y champiñones. Y un poquito de picante (con  peperoncino , cómo no, y la mostaza que última...

Seguimos con las fotos...

Después de unos días sin hacer fotos para el libro de recetas de Luca, ¡volvemos al ataque! Llevamos 51 recetas, de las casi 100 que ha escrito. Esta vez le ha tocado a los cavatelli mari e monti . Es un tipo de pasta (con huecos que se "cavan" con las puntas de los dedos... de ahí "cavatelli") con gambitas y funghi porcini (que en catalán se llaman ceps, i en castellano he encontrado que se llama hongo blanco, hongo pambazo,​ o seta calabaza..., y su nombre en latín es Boletus edulis , para más datos), que Luca aprendió a hacer hace unos 16 años, en Benevento, una pequeña ciudad cercana a su pueblo natal.  Y, claro, la pasta la ha hecho él, tal como la hace su madre. O sea, la mamma . Es la primera vez que pruebo este plato (sí, tal como lo lees... ¡aún no me lo había cocinado nunca! Increíble, ¿verdad?... pues así es...). Y estaba ¡buenísimo! (qué raro...). La pasta al dente (un poco durita, a la que aquí no estamos muy acostumbrados, pero que a mí me gusta más),...