Vamos retomando las fotos para el libro, hoy: anelli di calamari fritti.
¡Qué buenos están! Como ha dicho Luca: "¿Por qué todo lo bueno es malo?" (refiriéndose a harina, frito, sal... aunque en realidad hay cosas mucho peores).
Siguiendo con su obsesión actual, Luca va haciendo cosas que no sean perjudiciales para la salud.
Probó a hacer un pastel con coco rallado, plátano, huevos, limón, sin azúcar, ni harina, ni edulcorantes...
Y efectivamente, resultó nada perjudicial para la salud. Más que nada porque no se podía comer. Eso sí, ¡sanísimo!
Las semillas y cereales hay que dejarlos en agua para que suelten los antinutrientes. Me parece bien. Lo único es que con las pipas de calabaza, que hemos probado hoy, casi no sabían a nada y la textura parecía un poco de silicona. Pero bien, bien.
Y hoy, otro experimento: pastel de arroz (en remojo 24h), leche de coco, limón, huevos, y un poco de miel, sin azúcar, ni harina, ni edulcorantes... ni sabor. ¡Este sí que se puede comer! No está malo, ni nada, sólo que casi no sabe a nada... De hecho, yo no he sabido si era un plato dulce o salado, la verdad.
Ahora mismo Luca ha probado a partir un trozo por la mitad (en horizontal) y ponerle encima un poco de miel... ¡Y estaba muy bueno!
A ver si lo convenzo (sigo intentándolo...) de que vuelva el chef de antes, sano, pero ¡no tanto!


Yo quiero "lo malo", chef! Experimenta, prego!
ResponderEliminarCada dos por tres le da por experimentar, así que no hay problema... ;D
Eliminar