Ayer, para cenar, Luca hizo tortilla. Pero tortilla a la española. O, bueno (ahora que no me ve), una tortilla casi a la española...
De hecho ha sido un avance, porque hace unas semanas hizo un intento. ¡Y ahora ya ha sido un casi!
Para mi gusto le faltaba patata o le sobraba huevo. O las dos cosas. Bueno, y le faltaba muuuuuuuuuucha cebolla, ¡que casi ni se notaba! (sí, yo soy de los que les encanta con cebolla, y al menos se la puso, aunque no se notara...).
Ya le dí las indicaciones pertinentes para la próxima... Eso sí, estaba muy buena (que todo hay que decirlo).
No la acabamos, y lo complementamos con unas alcachofas al horno (que hice yo, y también estaban muy buenas, aunque casi todas eran de las redonditas y apelotonadas, que no son las que mejor quedan).
Y hoy Luca me ha sorprendido con un platillo muy sencillo, pero que le ha quedado supersabroso. Básicamente: pollo, tomatitos y champiñones. Y un poquito de picante (con peperoncino, cómo no, y la mostaza que últimamente forma parte de nuestras vidas...), que le ha ido muy bien (y eso que no me suele gustar mucho el picante).
Y mirando esta tarde a su querida Julie (la prota del programa francés "Les Carnets de Julie", o "Las Recetas de Julie", que es como lo llaman en La 2), que hoy hacía sushi, le ha entrado el capricho:
"Amó [en napolitano, así nos llamamos], ¿y si cenamos sushi?" (con una cara sonriente y los ojillos de "porfa, porfa, porfa...").
Así que ha salido a comprar, y... ¡ya sabéis que hemos cenado! Era todo ya preparado del súper (menos el edamame, que lo ha hervido y lo ha pasado por la sartén), pero estaba muy bueno.
Hacía mucho que no comíamos sushi. Normalmente vamos a un japonés (que lleva una china, que vivió en Japón) que no queda lejos y lo hacen muy bien.
¡A ver cuándo podemos volver a ir!




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