Después del "día a la italiana", regresamos a la comida sana.
Bueno, no es que la pasta y la pizza no sean "sanas"... (¡pobre de mí si le digo eso a Luca!... o a cualquier italiano). Digámoslo como que volvimos a la dieta variada (¡sin tanto carbohidrato junto!).
En nuestro caso, alguna vez comemos un poco de todo, aunque casi siempre plato único: una hamburguesa, o una tortilla, o salmón a la plancha, o pollo a la plancha, o legumbres, o lo que caiga.
Pero casi siempre nuestras comidas se basan en ensaladas, ensaladas, y más ensaladas. Un bol lleno de verde (sea lechuga, escarola, rúcula, canónigos...), tomate, zanahoria, a veces champiñones, a veces alguna verdura, y depende del día varía la proteína: atún, pollo, salmón, huevo duro... lo que haya. Aliñado, y con algunas pipas cuando hay suerte.
Últimamente a Luca le ha dado por poner mostaza en todas partes. ¡Suerte que me gusta!
Y hoy la ensalada ha venido con sorpresa: en el centro del bol, sobre la ensalada, había ¡unas gyozas! La verdad es que estaban buenas.
Pronto Luca volverá con las recetas para su libro... aunque ahora que estamos en Fase 1 de desescalada por el COVID-19, el fin de semana iremos (con mascarilla, distancia y tal) a casa de mi prima (prácticamente hermana) Ana, y quieren que hagamos... ¡pizza! A mi sobrina Marta le hace ilusión hacer la masa, así que ¡receta completa!
Bueno, de momento seguimos con la ensalada...



Comentarios
Publicar un comentario