Este año, para las fiestas navideñas (que pasamos con mis padres), cocinó todo Luca (conmigo de pinche), y quiso hacer platos tradicionales de aquí.
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| El centro de mesa fue improvisado. Llevamos la vela y Luca cogió las plantas del jardín. |
Para la cena de Nochebuena preparó una zarzuela deliciosa, y unos calamares con cebollitas.
Por supuesto, hizo dulces, muchos dulces... Estos sí, típicos de Italia para estas fiestas: ricciarrelli (con una masa de almendras), cantucci (como los carquinolis catalanes), struffoli (con miel) y mostaccioli (con higos y chocolate).
Para la comida de Navidad hizo el típico caldo de galets, y consiguió que tuviera el mismo sabor que el caldo de Navidad que siempre se ha preparado en mi casa. Sólo que esta vez ha sido con la pasta al dente...
De segundo hicimos (aquí yo intervine más) un redondo de pollo con relleno de bacon, carne, espinacas, piñones, dátiles... con una reducción de brandy y verduritas, todo al horno.
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| Y qué mejor que acompañado con el cava hecho con la uva que produce una amiga ("El Xamfrà"). |
De postre, aparte de los típicos turrones, seguimos con los dulces italianos, incluyendo el panettone.
Y para la comida de Sant Esteve, mi padre preparó un pica-pica, y después hicimos una frittura de calamares y bacalao, con una salsa verde que le iba fantásticamente.
Comimos los canelones de segundo, preparados por Luca tal como se hacen aquí (no como los canelones italianos, que son diferentes).
Ahora de descanso gastronómico, hasta la segunda ronda de comilonas en Nochevieja y Año Nuevo.
Eso sí, seguimos pasando recetas a limpio.










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